Historia de ejemplo. Este relato y sus fotografías ilustrativas no documentan una boda real.
A veces una historia puede empezar por un abrazo. No hace falta que sea el primero ni el más solemne: basta con reconocer en él una manera de estar juntos. Esta celebración imaginada se cuenta a través de encuentros breves y miradas que se buscan entre los invitados.
El fotógrafo deja espacio para caminar, hablar y respirar. Los retratos se mezclan con los gestos espontáneos; un encuadre próximo da paso a otro en el que aparece el lugar y la gente que lo habita.
La selección propone un ritmo tranquilo antes de volver a la fiesta. Las fotografías conservan su formato original para que cada distancia y cada pequeño detalle sigan formando parte del recuerdo que imaginamos.





